Inicio Artículos de opinión No debemos justificar bailar mal, como un estilo diferente

No debemos justificar bailar mal, como un estilo diferente

Con un objetivo efectivo y en defensa de los valores ya establecidos por nuestros ancestros, mantengo mi firme posición frente a los hoy llamados estilos en los bailes populares,  propio de la degeneración auditiva y el desconocimiento del ritmo además del claro convencimiento que lo hace aún más incierto, que como principal intervención para que estos valores sean aún más degradados,  tenemos a aquellos " Profesores " que nos dan vergüenza ajena.


Está el uso abusivo de la información y formación, por aquellos que solo han querido sacar provecho a quienes con sana selección buscan en estos ritmos lo real y autóctono, lo genuino y oriundo, ansiosos por aprender, nuestros ritmos tradicionales que apropiados por quienes sin límites algunos, todavía difunden sin vacilación que bailan en un estilo u otro, el mismo ritmo que se ha venido ejecutando en sociedades y comunidades por siglos y años de historia, un ejemplo es, cuando  alguien  es  capaz  de  decirte  que  baila  en dos, en cuatro, o salsa, estilo uno o estilo otro, que no es nada más, que ponerle a  la  salsa  el  apellido  de  la  ciudad,  aunque consciente  de  que  la salsa  es simplemente  un nombre  comercial, que se impuso en el mundo negando la verdadera raíz de su patrón musical y bailable, que es el Son Cubano,  más allá del   Bloqueo sostenido, al genuino desarrollo de nuestra cultura y ritmos tradicionales, al norte de nuestro continente, lo que logra es degenerar la esencia en la rítmica y oriunda ejecución de nuestros bailes,  haciéndolo hoy más vigente, propio de las discordias en la política gubernamental,   bien conocida, que frena el autóctono intercambio cultural.
Accedemos a la mezcla  de otros ritmos afro latinos en su patrón brindándole a nuestra música un completo  formato sonoro, hoy es totalmente inadmisible que nuestros bailes sirvan  con sus genuinos  y auténticos nombres a las malas ejecuciones danzarias en competiciones y concursos, producto del desconocimiento rítmico, que en países como Cuba, Colombia, Venezuela, Panamá y otros del área, es simplemente no saber bailar, porque es moverse con pasos y figuras, totalmente fuera del compás.


Es hora de que revisemos que hacemos mal y porque hemos permitido que nuestra cultura sea deteriorada por quienes quieren hacer comercio  con  la  esencia  y  tradición de los pueblos, es penoso ver a parejas y amplios grupos, totalmente convencidos  de que sus interpretaciones son  lucidas y coherentes al ritmo, cuando están totalmente equivocados, sin  percatarse del ridículo que ocasionan frente a un público inteligente y culto, dígase a todas las comunidades que han sabido apreciar desde su raíz los ritmos originales de nuestro hemisferio, comunidades que día a día nos exigen, conservar  nuestras tipicidades  danzarias  por  el bien y  la continuidad de nuestro ámbito socio cultural,  basta  de  justificar con nombres en los estilos, el  no saber  bailar.


Dice la historia que fueron muchos los músicos cubanos que emigraron al  norte por un futuro mejor, cierto, músicos que dieron la posibilidad al mundo de bailar un ritmo  autentico,  no  así emigraron bailadores que pudieran darle en el baile autenticidad  a  esa  música  y  encajar sus pasos y movimientos acorde a la cadencia y tumbao exigido tal  como se ejecutaban por pueblos y  ciudades enteras  desde  su  creación, momento  justo  para  desencadenar  una  ola  de interesados, donde  la  demanda  por  recibir clases  incrementaba su   nivel  y  la  oferta  de  formadores  escaseaba,  no les quedo otra  que, comenzar a formar sin  conocimiento y solo por osmosis, copiar pasos y  movimientos  por  televisión, dada a ésta  situación y al percatarse que no era posible desarrollarse acorde a lo copiado, buscaron la mejor manera de justificar con el nombre de nuevos estilos,  nuestros bailes típicos y tradicionales, fue ahí donde comenzó  el  error, que  hoy  vemos  en  la sociedad bailadora, no analizaron su rítmica y salieron a las tablas y salones de baile a ejecutar con pasos,  figuras y movimientos, sus performance danzarios bajo el nombre del estilo nuevo o el mismo  con  un apellido que justificara el desconocimiento, a  todos les decimos que es  necesario escuchar,  investigar  y analizar,  donde  existe  la vibración,  el  sincopa,  para  ejecutar  nuestro baile conjugando la música  y  la danza,  logrando la coherencia  rítmica, sumando pasos, movimientos y figuras  al mismo ritmo musical,  que sería, con certeza, bailar al compás.

 


Tel.: (054) 15 5749-6316 - E-mail: cubadance@gmail.com / tumbaodanza.com.ar, tumbaocuba.com.ar y tumbaocuba.com -Todos los derechos reservados - 2012